¿CESÁREA NECESARIA? (Parte I)

Cuántas veces he escuchado a las mujeres decir :  “Me tuvieron que hacer cesárea porque mi cadera es muy angosta” o “me programó mi doctor para cesárea porque mi bebé no viene en posición” o “porque el bebé tuvo sufrimiento “ y muchas otras frases, de mujeres que decidieron que se les practicara una cesárea, y porque no decirlo, porque en la mayoría el médico las orilló a tomar esa decisión (algunas veces de manera irresponsable); y lejos de informarles sobre su situación, solo las asustaron, e inevitablemente obligaron a que aceptaran hacerse la cesárea sin contar con otra opinión médica o alguna información mayor. 

Existen situaciones muy específicas por las cuáles se recomienda una cesárea, ya que ésta es al final de cuentas una cirugía mayor que tiene efectos secundarios y/o puede tener complicaciones durante y después del procedimiento quirúrgico; sin embargo, la causa más frecuente que se les dice a las mujeres es que se les hará cesárea porque “el bebé no cabe” o “qué tiene que nacer en la semana 38 porque si no es un riesgo que siga el bebé en el útero”.

MaternidadNaturalMujer

 

Desafortunadamente se sabe en realidad, que en la mayoría de los casos, se programan cesáreas para comodidad del médico, porque puede agendarlo y así podría atender hasta dos o tres partos al día, o para que no afecte en sus vacaciones pagadas o eventos sociales. En cambio en un parto natural tiene que estar a la expectativa, dándole seguimiento específico a cada mujer ya que cada cuerpo es diferente y la labor de parto puede durar de entre 5 o 12 horas en el proceso de dilatación y nacimiento. Y si además lo convertimos en “pesos” pues un parto por cesárea es más redituable para ellos ya que sus honorarios  van de 5,000 o 10,000 pesos más que en el parto natural. 

 

 

Pero cuáles son los factores reales de riesgo para que un parto culmine en cesárea

  • el bebé está de nalgas (primero los pies o las nalgas) ó está ubicado transversalmente (de lado) en el útero (aunque es posible dar vuelta a algunos bebés antes del comienzo del parto o realizar un parto vaginal con fórceps y anestesia),
  • el bebé tiene ciertos defectos congénitos (por ejemplo, hidrocefalia grave),
  • la madre tiene problemas con la placenta, como placenta previa (la placenta está muy abajo y cubre el cuello del útero),
  • la madre tiene una enfermedad que podría hacer que el parto vaginal implicara un riesgo para ella o el bebé (como VIH o un caso activo de herpes genital),
  • algunos embarazos múltiples,
  • la madre fue sometida anteriormente a una cirugía de útero o a una cesárea (aunque muchas de esas mujeres pueden tener un parto vaginal de manera segura después de una cesárea, pero después de 2 años).

TÚ ERES LA PROTAGONISTAEs importante que por favor sepas que la cesárea es el último recurso en un parto y por ello las que son programadas la mayoría de las veces no tiene sentido llevarlas a cabo. El parto es un acto natural en el que la mujer está preparada físicamente para vivirlo, realmente no se necesita un médico o estar en un hospital, sin embargo se procede de esa forma para que en cualquier emergencia se pueda actuar de inmediato. Pero los protagonistas deben ser tú y tu bebé y tu pareja si te está acompañando, y no el médico que asiste, él debe ser el apoyo y vigilante de que todo esté bien, nada más.

 Y yo cómo lo viví…

Mi primer embarazo estuvo a punto de ser cesárea, todo iba muy bien. En mi primera cita con mi ginecóloga le hablé de mis expectativas de parto, le dije que yo que quería que fuera “natural”, que estaba tomando mi curso psicoprofiláctico y me estaba preparando para el parto y me decía –“Si claro no te preocupes estas muy bien, claro que sí. Vas a ver que si esa es la idea que tú parto sea “natural”. Así que confié en ella y me hice mis revisiones periódicas prácticamente todo el embarazo. Pero cuando tenía apenas 36 semanas en una revisión me dijo que tenía desafortunadamente me iba a programar una cesárea porque según el ultrasonido que me había hecho, mi bebé venía en posición de “nalgas”. Yo la verdad me decepcioné mucho porque estaba en mi curso de psicoprofiláctico y yo tenía mucha ilusión de que fuera “natural”.

En fin, siempre demostró ser una doctora que iba a luchar para que mi parto fuera tal y como yo quería. Pero no siempre se puede, cuando vió mi ultrasonido, sin dudar dijo que me iba a programar a cesárea porque podría tener sufrimiento fetal mi bebé y que ya veía venir complicaciones. Así que cuando fui a mi clase, triste y asustada le dije a mi instructora lo que me había dicho el médico. Mi instructora dijo que tuviera paciencia que hay bebés que no se volteaban hasta el último momento, pero que de todas formas me iba a poner ejercicios para estimular a que mi bebé se pusiera en posición. Así que me dio ejercicios de gateo y ella me sobó con un rebozo (esto lo debe hacer una especialista) para la semana 38 mi bebé estaba de cabeza. Yo me puse feliz, fui con mi doctora y le enseñé mis estudios esperando que se cancelara la idea de la cesárea, sin embargo, ella me dijo que –“lo más seguro es que en esa rotación se haya enredado el cordón umbilical y no podemos arriesgarnos así que el plan de llevar a cabo la cesárea seguía adelante-“.

No podía creerlo, no sabía qué hacer. Así que hablé con mi marido y le plantee la posibilidad de cambiar de médico a lo que él y todo mundo me decía que a estas alturas cómo se me ocurría, que qué tal si el bebé efectivamente tendría complicaciones, etc. Tomé una decisión y busqué otra opinión médica dentro del grupo de médicos que practican partos humanizados, recomendado por mi instructora. Ese mismo día fui con la ginecóloga y ella me revisó y me dijo que estaba bien que no había ningún problema que no me preocupara que viniera cada tercer día y me checaba. Que tuviera paciencia y que siguiera con mis ejercicios que mi instructora había dejado, tanto de respiración como ahora de “pujo”. Que todo estaba bien, que no era necesaria ahorita una cesárea. Finalmente mi hija nació en la semana 41 (cosa que tampoco cualquier doctor espera) y todo transcurrió en el lapso prácticamente de 24 horas con dolores de baja intensidad y que se fueron haciendo más fuertes conforme había dilatación. El parto según mi instructora fue “hermoso” sin complicaciones, fue parto en agua, con mi marido y mamá apoyándome. La verdad, agradezco infinitamente al universo porque me haya puesto en el camino este grupo de especialistas porque hicieron que la experiencia fuera maravillosa de principio a fin. 

NAA

Tú cómo lo viviste, cómo fue tu experiencia déjanos tus comentarios…

 

 

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